En el primer mundo y, sobre todo, en las grandes ciudades nos hemos convertido en unos consumidores voraces de productos electrónicos que hacen que los ya desfasados acaben en chatarrerías en Madrid.

Comprar un ordenador con más potencia y más actual, adquirir el gadget del momento o hacerte con un dispositivo por mera necesidad son las razones más típicas, si también añadimos la “obsolescencia programada”, en la que el fabricante calcula y programa la vida útil del aparato o dispositivo.  De esta manera, las empresas productoras aumentan sus ventas y la basura electrónica, también.

No somos conscientes del perjuicio que estamos ocasionando al medio ambiente, además de a los propios humanos y consumidores. Los riesgos de todos los aparatos y dispositivos electrónicos vienen desde la extracción de las materias primas, pasando por el funcionamiento hasta el fin de su vida útil, pudiendo acabar, por fortuna, en alguna de las chatarrerías en Madrid y poder ser aprovechados o reciclados.

Durante el funcionamiento de los aparatos, éstos no presentan riesgo, excepto el dióxido de carbono que producen. Sin embargo, si son desechados de manera desacertada, pueden reaccionar con el agua y materia orgánica y liberar tóxicos al suelo y a fuentes de aguas subterráneas. En este punto, la contaminación comienza a ser un tema más serio y en el que todos podemos poner nuestro granito de arena.

Adicionalmente, todos estos aparatos contienen materiales que suponen serios problemas para el organismo como: el plomo, que afecta a la sangre; el arsénico, simplemente decir que es letal; el selenio, afectación cutánea; el cadmio, daños al sistema nervioso,  incluso puede provocar cáncer. Éstos son sólo algunos de los elementos y daños que producen. Por eso, colabora con Recuperaciones Manuel Grueso por un entorno menos contaminado y libre de basura electrónica.